YO SOY DE LOS DE «FELIZ NAVIDAD»

YO SOY DE LOS DE «FELIZ NAVIDAD»

¡FELIZ NAVIDAD! ¡FELIZ NACIMIENTO DE JESÚS!

Este es nuestro deseo, el que compartimos cada vez que lo dedicamos a otra persona. ¡Feliz Navidad!

Hoy en día parece que se extiende la alternativa más inclusiva, global y aparentemente integradora expresión de «felices fiestas». Sin embargo, la misma felicitación aleja el verdadero sentido que tiene, si bien parece estar más acorde con los movimientos sociales actuales y el sentir mayoritario. Pues va a ser que no.

Desear la felicidad para la Navidad no es más que una confesión abierta de fe, de reconocimiento certero de que aquello que manifestamos como deseo se haga realidad ahora, en este instante, en este momento más intenso pues quien al fin y al cabo puede colmarnos de felicidad es Aquel de quien celebramos su nacimiento. Nosotros somos más de este deseo, de los de «Feliz Navidad», «Feliz Natividad», «Feliz nacimiento», con un único sentido que es felicitar-nos por el nacimiento de Jesús, el que nos aporta una felicidad permanente y renovada cada año.

Más allá del deseo, palpamos la Navidad de maneras muy diferentes. Los símbolos navideños nos rodean, los anuncios publicitarios nos bombardean, los adornos nos sitúan en un momento del año especial. Además, se hacen visibles gestos de generosidad, solidaridad y sencillez que llenan de sentido verdadero a lo que celebramos en estas fechas. Dos campañas solidarias han hecho que centremos bien nuestro deseo navideño de felicidad: el rastrillo solidario y la operación kilo, muy conscientes de que configuran nuestra Navidad tal como la entendemos los cristianos. Han sido campañas de ida y vuelta, muy fructíferas en cuanto a vivencia personal y recaudación económica. El papa Francisco lo ha manifestado abiertamente: esta Navidad estaré más atento de los pobres, los humildes, los niños en hospitales, los que sufren por cualquier razón, de los que han perdido la esperanza.

El rastrillo ha sido un acto de generosidad pura al entregar los alumnos juguetes, para luego comprarlos y colaborar con el nuevo proyecto solidario con las doroteas de Angola; la operación kilo por su parte, con el dinamismo que le es propio, reconoce con los alimentos donados la vivencia personal más urgente, la de alimentarnos para vivir todos con dignidad. Y es que no encontramos otra forma más palpable de desear una feliz Navidad inclusiva, integradora y liberadora para todos, para los que dan y los que reciben.

El Adviento nos ha llevado casi en volandas a estas experiencias en el colegio, junto a la celebración festiva -celebramos en Navidad un cumpleaños-, la evidencia de valores como la solidaridad, la humildad, la familia humana y que por encima de todo somos los que celebramos una festividad cristiana, los que nos sentimos vivamente herederos de una Navidad que deseamos feliz para todos.

Con estas acciones y las que seguro lleváis adelante en las familias, hacemos de la Navidad un espacio de encuentro, deseo y celebración porque lo que celebramos es, ni más ni menos, el nacimiento de Dios, que se hace hombre, niño, débil y frágil para estar cerca de todos.

¡FELIZ NAVIDAD!

«Todo niño quiere ser hombre.

Todo hombre quiere ser rey.

Todo rey quiere ser Dios.

Sólo Dios quiere ser niño»

(Leonardo Boff)

 

 

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